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sábado, 7 de mayo de 2016

Islamabad




En el capítulo de hoy me toca hablaros de la última semana que pasamos en Islamabad.
En un principio la idea era volvernos después a Lahore otra semana y desde allí ya regresar a casa, pero, como os contaré ahora, el cambio de nuestro plan de trabajo sobre el terreno y el atentado en Lahore lo trastocaron todo.


Tras dejar Lahore sobre la hora de comer del viernes, llegamos a Islamabad al anochecer. Esta vez nos quedábamos en el hotel Serena y no en el Marriott porque otros equipos del Banco se estaban alojando ahí. Lo cierto es que este hotel era mucho más bonito y cómodo que el otro y eso compensó en parte el encierro en el que nos encontramos.



Peaje de entrada a Islamabad


Cena en el Serena con otros compañeros del Banco


Una de las terrazas del hotel Serena


Vista a la piscina del hotel


Vistas desde el Serena

Desayuno de sábado en la terraza del cuarto de Paula

Tras el viaje del viernes, amanecimos tarde el sábado. Tras un buen desayuno decidimos alquilar un coche e irnos de compras al Jinnah Supermarket donde habíamos arrasado la vez anterior. En esta ocasión incluso superamos nuestra propia marca y compramos túnicas, pashminas, bolsos y joyerío a tutiplén. De hecho el dueño de nuestra tienda fetiche nos recordaba así que fue buen negocio para todos. Rematamos las compras en el Super Supermarket, valga la redundancia, con unas maletas para los amigos colombianos y unos bolsos más para la que suscribe.



Carteles por un foro de negocios entre Pakistán e Irán


Puesto de policía frente al hotel

Comprando joyerío en el Jinnah Supermarket

Investigando el tema de las alfombras

Alfombras

Pashminas a tutiplén

Clientes felices


Bolsos espectaculares


El domingo por la tarde todo se torció. En Lahore unos salvajes se inmolaron en un parque, masacrando a cientos de personas e hiriendo a otras tantas. En cuanto aquello pasó, los sistemas de alerta del Banco y demás protocolos se pusieron en marcha. Yo de hecho me enteré del ataque porque estaba trabajando en el hotel y recibí un email del Banco. Enseguida encendí la tele y vi lo que estaba pasando. Fue muy triste e incomprensible ver aquello y pensar en toda esa gente inocente. El caso es que a partir del domingo nos quedamos encerrados en el hotel. No sólo por el atentado de Lahore sino porque además en Islamabad había protestas y una sentada frente al Parlamento, que estaba muy cerca de nuestro hotel. No nos aconsejaban salir por seguridad, se cancelaron las reuniones que teníamos y también cerraron la oficina del Banco. Así estuvimos hasta el miércoles. Pero os podéis imaginar cómo estaban los ánimos del equipo después de casi tres semanas de misión. Por fin el miércoles conseguimos tener un par de reuniones con la Agencia Tributaria pakistáni (el Federal Board of Revenue) y ya el jueves de madrugada, Paula, Karina y yo volamos de vuelta a DC pasando por Doha.









Cena de equipo en el restaurante marroquí Al Maghreb del Serena

Las Quick Reaction Forces en el patio trasero del hotel

Un montón de policías cerca del Parlamento cuando por fin salimos el miércoles





Avenidas desiertas en Islamabad





!Hora de volver a casa!







Escala en Doha


Sobrevolando algún lugar del continente





Welcome back to the USA!

Vuelta a DC, con el Washington Monument de fondo

!Hasta la próxima, Pakistán!

domingo, 22 de noviembre de 2015

Tres semanas en Pakistán_Karachi

  
 
 
Hola de nuevo.
Hoy os sigo retransmitiendo mis impresiones de nuestro paso por Pakistán.
En el capítulo de hoy toca hablaros de Karachi, que se encuentra en la provincia de Sindh, al sur del país. Esta ciudad, antigua capital de Pakistán, es la más poblada del país, con unos 20 millones de habitantes. Gracias a su situación estratégica en la costa del Mar Arábigo y a su puerto, se trata del principal centro financiero y comercial del país.
 
En la entrada anterior os dejé en el aeropuerto de Lahore rumbo a Karachi. Aterrizamos el jueves por la noche en Karachi y mi primera impresión desde el taxi de camino al hotel fue que la ciudad parecía
algo menos caótica que Lahore. También me llamó la atención que en varios pisos del hotel hubiese personal de seguridad en el pasillo.
 
El viernes, con la luz del día, nos daríamos cuenta de que en Karachi también reinaba bastante el caos. Pero eso es lo que hacía entretenido el viaje, el sobresalto y la sorpresa continua. Y como en Lahore, también había cortes de luz.
 
Conociendo la ciudad desde el coche
 
Autobús en Karachi

Vendedor ambulante
 
Cabras en plena calle
 

Basura junto a las vías del tren

Anuncio de una serie pakistaní

Exterior de una base militar en Karachi


 
Tuvimos reuniones con la gente de aduanas y de renta y luego nos llevaron a comer al Beach Luxury Restaurant (M. T. Khan Road). Luego nos acercamos a la playa de Karachi, aunque el concepto de playa que tienen los pakistaníes dista bastante del nuestro. Lo que es tumbarse a la bartola ellos no lo contemplan, evidentemente, y lo de bañarse tampoco se llevaba mucho. La playa estaba más bien desierta y la poca actividad que había era la de las personas que tenían camellos y se acercaban a los pocos turistas que aparecían por allí. Si no hubiese sido por nuestro chófer local con pinta de mafioso, habríamos hecho el primo seguro. Después de que el chófer nos negociara el paseo en camello por apenas 5$, pasamos un rato divertido botando sobre esos camellos con todos sus adornos tan coloridos. Finalizamos la jornada en el Dolmen Mall, un centro comercial enorme y moderno, y volvimos a cenar al restaurante chino del hotel. A estas alturas, ya sólo nos apetecía comida ligera y sin muchas especias, y eso que nos quedaban aún dos semanas por Pakistán
 

Cartel en un edificio del FBR que reza ´no escupir´



Edificio de Grandes Contribuyentes del FBR en Karachi


Con las contrapartes de Karachi


Accediendo al Beach Luxury Restaurant

 
 
Playa de Karachi




Nuestro chófer en Karachi

Camellos varios en la playa
 








 
Centro comercial cerca de la playa

Tienda de alfombras afganas

Caftanes a montones


 






Sopita ligera de cena

El sábado tuvimos reuniones en la Customs House (la agencia de aduanas), cerca del puerto. Desafiando los 40 gradazos, después visitamos una preciosa exhibición sobre cartografía y textiles en el Palacio Mohatta. El edificio también es una maravilla en sí misma y está muy bien conservado.

 



Detalle de una ventana del Palacio Mohatta en Karachi


Estudiantes en la tienda del Palacio Mohatta
 
También visitamos el Frere Hall, un bonito edificio de la  época colonial británica. Comimos en el Hotel Avari y nos aventuramos hasta el mausoleo donde está enterrado Jinnah (Quaid e Azam). De lo que no os podéis hacer una idea es de cómo olía de mal al bajarnos allí. Y si cabe peor aún, lo de andar descalzos sobre las baldosas de la esplanada del mausoleo bajo ese sol de justicia tampoco tuvo precio.


Vista del Frere Hall desde el hotel



Interior del Frere Hall




Paisanos tumbados en los bancos a la sombra


 

 
Comiendo naan en el Avari



Pintada de 'I love Karachi´ con el mausoleo de Jinnah al fondo

 

Estudiantes accediendo al mausoleo

Mausoleo Quaid e Azam

Elaborada lámpara en el interior del mausoleo


Tumba de Jinnah


Rupias pakistaníes, todas con la imagen de Jinnah, el padre fundador de Pakistán

Tras el turisteo nos fuimos al aeropuerto para volar de vuelta a Islamabad, donde nos quedaríamos las próximas dos semanas.


 




 





Mujeres con burka en el aeropuerto de Karachi

 
!Nos vemos en el próximo capítulo en Islamabad y alrededores!